« Volver a Ultimos textos       « Volver al autor
 Mariana Blousson
28-10-2014 

"LA PLAZA DEL ALAMILLO" POR MARIANA BLOUSSON

 

                           

 

 

    La Martita vino al almacén para decir que antes de buscarme esa noche, iría a lo de la Julieta, la peluquera del barrio, a que le hicieran un peinado: un recogido o un brushing con ondas suaves, con algunos mechones sueltos sobre la frente que la favorecieran.

    Yo no tenía ganas de salir, menos de ir a la fiesta del pueblo, porque me había pasado el día parada atrás del mostrador, poniendo papas y zanahorias en bolsas plásticas, y me quedaron los dedos negros y las manos rugosas de tocar verduras sucias que me arruinaban la piel. Y porque sabía que a la Martita le encantaban los hombres y era trasnochadora y le daba igual dormir que no dormir. Pero me obligó a acompañarla, me lo rogó y yo que no puedo decir que no cuando me piden algo.

    Ésta era una fiesta que se hacía todos los años para el día de la Macarena, que yo le tengo mucha devoción a la Santa, pero de ahí a querer pasarme la noche zangoloteándome como una peonza por la plaza del Alamillo estaba muy lejos.

    Me vestí toda de blanco de pies a cabeza y si quedaban restos de verduras se disimulaban, las enaguas estaban bien almidonadas -de eso se había encargado la tía Encarnación- los zapatos parecían un sorbo de leche, tres esclavas blancas tintineaban en mi brazo derecho y en el otro llevaba mi reloj, el que había heredado de mi madre que en paz descanse.

   Cuando llegamos a la plaza ya tocaban los músicos, la gente estaba reunida debajo de la carpa que parecía un paraguas dado vuelta, con el techo adornado con claveles de colores y globos que brillaban debajo de las bombillas rojas y amarillas que se entrecruzaban con guirnaldas de papel. Era una noche bastante caliente pero una brisa agradable hacía que de vez en cuando nos olvidáramos. La música era alegre y sonaba con fuerza desde el improvisado estrado en el medio de la plaza.

    Las enaguas de mi hermana, que tanto trabajo me habían dado para poner, habían comenzado a apretarme la barriga y estaba segura de que ya tenía una marca roja en el lugar de la cintura. De vez en cuando respiraba hondo para ver si se ensanchaban, pero no había manera, por más que soplaba y soplaba, el dolor no cedía. Los músicos vestidos de negro con charreteras doradas estaban todos sudados y me imaginé lo incómodos que se sentirían mientras yo maldecía a mi hermana por ser tan delgada. También recordé a mi madre, la pobre muerta de cáncer hacía unos años, y a mi padre, casado con otra, una mujer más joven de otro pueblo que se lo llevó con ella. En eso, la Julieta que me grita no te sientes, no te sientes, que te vas a arrugar el vestido, y una mano de hombre que me agarra la mía y dice vamos a bailar. Me di vuelta a mirarlo, con más disgusto que otra cosa, yo no había ido a bailar sino a acompañar a la Julieta, y él me había puesto la cara tan cerca que casi no podía verla.

     -No sé bailar -le dije

     -No importa, yo le enseño.

     -¿Y qué pasa si tengo novio? -dije.

    Y pensé en el pobre Pedro que estaría en el horno de la panadería, sudando y tapado de harina blanca sobre su delantal también blanco. No era mi novio pero para el caso me venía bien porque este fulano nunca se enteraría.

    Pues que bailamos igual me dijo, tomándome de la cintura y haciéndome girar y girar hasta que sentí que la enagua hacía un crac y comenzaba a deslizarse por mis caderas. Con una mano logré atajarlas y con algo que sería un jirón de tela, hice un nudo y rogué a la Macarena que se quedaran en su lugar.

    El mozo no era alto ni bajo, tenía una cara común y unos ojitos pequeños como de ratón que brillaban en el medio de su cara. Tenía una camisa blanca con rayitas celestes que llevaba arremangada por el calor. Después de unos cuantos giros me pidió permiso para ir al baño y en ese momento apareció la Julieta desesperada que quería sacarse los zapatos. No puedo más, no puedo más. Entre las dos tironeamos hasta que los sacamos y la Julieta se quedó descalza hasta que terminó la fiesta.

    Hacía mucho calor. Los chiquillos corrían de un lado al otro, ingobernables, los más chicos atemorizados por los petardos, se los veía con los pantaloncitos mojados. Los grandes con las manos pegajosas de haber tocado las sandías y otras porquerías que estaban tiradas por la calle.

     Alguien me hizo bailar el pasodoble y apareció el de los ojos de ratón y me dijo ¿vio que sabía bailar? y me tomó de la cintura y sentí su olor fuerte mezclado con una colonia barata.

   Mi reina dijo y yo me enfurecí porque no era reina de nadie y solo había ido a la fiesta a acompañar a mi amiga que no estaba por ningún lado, y mi madre muerta para aconsejarme, y yo sola con los ojos de ratón por delante que no me dejaban. Traté de soltarme del abrazo , pero él era más fuerte y no me dejaba, y me hacía girar y bailábamos al ritmo de la música que seguía como si nada. Y todo el mundo comenzó a convertirse en esos ojos de rata, y la noche avanzaba con las estrellas pasando en carretas, y el ramo que me dio y las enaguas explotadas, y yo con el ramo azul girando y girando.

    En la Plaza del Alamillo bailamos un vals en puntas de pie mientras la gente comenzaba a retirarse y él me dijo que en esa misma plaza nos casaríamos al año siguiente. Y ahí, porque me asusté y porque la Julieta no aparecía, eché a correr hacia mi casa. Y él detrás de mí. Pasamos por la tiendas con las persianas cerradas, detrás estaba lleno de cosas quietas: cuadernos, lapiceras y sacapuntas, cacharros de aluminio y tejidos de punto. Y salimos a la Calle de la Escudilla, yo adelante y él atrás, los dos corriendo, la enagua que se aflojaba y se bajaba por las caderas. Finalmente se cayeron al piso, y salté y las dejé allí tiradas mientras seguía corriendo como si me persiguieran todos los demonios del infierno. Cuando llegué a casa me saqué los zapatos de un puntapié y me tiré en la cama a llorar de rabia. Me daba vergüenza lo de la enagua. Y cuando me cansé de tener vergüenza, me quité la peineta, y fui a la cocina a prepararme un refresco.

 

 

 

 

                            

   
Usuario
Contraseña
 
 
Busqueda por autor
Acuña, Manuela (43)
Adi, Alex  (2)
Alfie, Gabriela (4)
Auletta, Hector (9)
bares peralta, manuela (1)
Barrenechea, Anay (4)
Bassi, Cecilia (1)
Belcher, Graciela (5)
Bengolea, Chiquita (55)
Blousson, Mariana (11)
Bochi, Nelly (10)
Bosch, Marcelo (16)
Bretaña, Mirta  (38)
BUK, SAUL (5)
Burroni, Maria Beatriz (1)
Camba, Maria Elena  (8)
Canale, Miguel (67)
Carnelli, María Cecilia
Carricart, Solange (1)
Castagnola, Maria Eugenia (91)
CASTAGNOLA, MARIA EUGENIA (9)
Chapar, Juan (2)
Cornet, Pedro León (1)
Costa, Agustin (9)
Cristobal Raitzin, Juan (20)
Dall, Marcela (14)
De Dios, Gaba (4)
Del Solar, Felicia (13)
Delmar, Patricia (2)
Demarco, Magela
Domínguez, Teresa (117)
Drewes, Alejandro (1)
Duncan, Juana (36)
Durán, Pablo (1)
Elena Camba, Maria (1)
Feeney, Teresa (1)
Fernandez, Celeste
Fidanza, Andrea (20)
Frederking, Marina (15)
Fuseo, Fernando (79)
Fuster, Leonidas (1)
Gaing, Martin (8)
Galvan, Mana (34)
Gioannini, Dina (71)
Harrison, Priscilla (11)
Howard, Ines (6)
Iglesias, Ricardo (4)
Iglesias, GUADALUPE
IGLESIAS, GUADALUPE (1)
Iraola, Javier (1)
Krasniansky, Sebastián (5)
Kreutzer, Martha (62)
Lanusse, Santiago (6)
Laspiur, Luis (6)
Laspiur, Julia (7)
Lion, Mario (14)
Llorente, Ignacio (10)
Lopez, Julia Raquel (2)
Malenchini, Alejandrina (2)
Martinetti, Maria Angelica  (7)
MARTINEZ CASTRO, VERONICA (36)
Martini, Franco (5)
Mendez, Maximo
Menendez, Adriana (2)
Menga, Guadalupe  (11)
Milone, Carlos (1)
Molinelli, Graciela (24)
Montero, Raquel (33)
Moreno Quintana, Francisca  (5)
Morganti, Roberto H.  (6)
Olcese, Angélica (3)
Oriani, José (30)
Ostuni, Ricardo (1)
Pacheco, Fernando (1)
Petracchi, Gustavo (17)
Pezzini, Silvia (6)
Poccard, María Marta (5)
Prieto, Verónica (3)
Putignano, Marcelo (7)
Quaglia, María (7)
Raitzin, Juan (10)
Reich, Susana (1)
Requeni, Antonio (5)
Riera, Elena (11)
Rivarola, Margarita (3)
Roca, Cecilia (71)
Rodriguez Galan, Alejandra (1)
Romera, Lucrecia (10)
Romero, Marcela (7)
Sáenz, Ximena (4)
Sánchez, Diego (1)
Sánchez Sorondo, Fernando (545)
Sammartino, Eugenia (2)
Santamaria, Maricarmen (7)
Santos, Graciela (1)
Semeraro, Horacio (7)
Senet, Maria Rosa  (10)
Shuartzberg, Valeria Laura (8)
Solanas, Hector (51)
Stasevich, Daniel (8)
Tabbush, Roberto (6)
Tarsitano, A. (7)
Teran, Juana (1)
Tezanos Pinto, María (53)
Ulas, Gabriela (1)
Valente, Susana (8)
Vazquez, Silvia
Villarino, Jorge (4)
Viola, Maria
Volonteri, Clelia (2)
Zorraquin, Lucrecia (7)
Zuain, Edgardo (2)
Copiright © 2007 | All rights reserved | Created and Maintained by Marketing Plus S.A.